MAESTRO DE MAESTROS
No ganó un Grand Slam a pesar de jugar dos finales en Roland Garros. Sin embargo, en el curriculum de Àlex Corretja (11/04/1974, Barcelona) hay un título que no tiene Rafa Nadal y que solo han conquistado dos españoles en toda la historia: el ATP Finals, que reúne a las ocho mejores raquetas del mundo.
Àlex Corretja era uno de los jugadores más simpático y querido del circuito, una virtud que ha sabido reflejar también en sus comentarios técnicos de las narraciones televisivas donde se ha convertido en un referente.
Su carrera tenística, antes de tomar el relevo el 23 de noviembre de 1998 a Manuel Orantes -campeón en 1976- como maestro del tenis mundial, estaba marcada por dos icónicas derrotas:
- En los cuartos de final del Us Open de 1996, el día que hizo vomitar en Nueva York a Pete Sampras, el número uno del mundo, en el tie break del quinto set. Àlex tenía 22 años y al ídolo de la Gran Manzana contra las cuerdas. Tras cuatro horas de batalla, Sampras se encontraba exprimido al máximo y sin aliento. El español tuvo una bola de partido –dominaba 7-6 en la muerte súbita– y todavía hoy cuesta entender que no ganara. Se le escapó una oportunidad increíble pero de esa experiencia tomaría buena nota un par de años después.
- En la histórica final de Roland Garros de 1998, Àlex pareció más preocupado en felicitar y abrazar a Carlos Moyá que de competir. No volvería a caer en ese error cinco meses después.
El futuro iba a darle la oportunidad de resarcirse. Àlex se había clasificado para disputar en Hannover el ATP World Championship -el actual ATP Finals- como la sexta mejor raqueta del mundo. Aunque ese año, 1998, además de la final de Roland Garros, demostrara la versatilidad de su tenis al ganar torneos en tres superficies distintas -a Andre Agassi y Félix Mantilla, en pista dura; a Boris Becker, en arcilla; y a Tommy Haas en alfombra- el barcelonés no partía entre los favoritos.
La edición era única para España que por primera vez contaba con tres maestros: Álex Corretja, Carlos Moyá y Albert Costa, que entró como suplente tras la lesión de Agassi en su primer partido.
Cuenta pendiente con Sampras
Corretja se clasificó para semifinales como segundo de su grupo. Ahí le esperaba un viejo conocido, Pete Sampras, con el que no había vuelto cruzarse desde el épico choque de 1996 en Nueva York. El americano se anotó el primer set. Era sin duda el gran favorito pero el tenis del español volvió a atragantársele. Las diferentes alturas y velocidades de bola y la resistencia y la facilidad para pasarle desde el fondo de la pista volvieron a hacer mella en el número uno del mundo. Esta vez fue Corretja el que salvó tres bolas de partido y el que siguió adelante.
Rompió el guión de Roland Garros
Dos españoles volvían a repetir la gesta de meterse juntos en una gran final. De nuevo los mismos protagonistas aunque en un escenario inédito: pista rápida y bajo techo. El cuento de París martilleaba la cabeza de Àlex cuando vio que las dos primeras mangas volvían a caer del lado de Carlos Moyá; pero esta vez se rebeló contra su papel de segundón.
«En Roland Garros lo único que quería era saltar la red y abrazarle. Hoy no. Hoy quería salir de la pista como ganador. Y lo conseguí.»
Àlex Corretja / Maestro del tenis
El partido fue memorable. Àlex no se rindió nunca. Ni siquiera cuando perdía en el quinto set por 3-1 y saque en contra. Eran dos estilos diferentes aunque igualmente atractivos. El revés a una mano de Corretja frente a la derecha autoritaria de Moyá. La pelea fue encarnizada, el nivel de juego, excelso. Ambos fueron la punta de lanza de una generación de tenistas que elevó el nivel del tenis español hasta unas cotas inimaginables hasta entonces.
«La quinta de la ilusión»
Así bautizó Alex a la productiva generación que cambió el rumbo del tenis español, acabó con los complejos, amplió sus miras mas allá de la tierra batida y sembró la semilla para las generaciones venideras.
La quinta estaba formada por un grupo de cinco amigos, todos top ten en algún momento, que nos acostumbraron a ganar en todos los escenarios: Félix Mantilla -Master 1000 Roma y 10 títulos-, Albert Costa -Roland Garros, Master 1000 Hamburgo y doce títulos-, Alberto Berasategui -catorce títulos y finalista en Roland Garros’94-, Carlos Moyá -Roland Garros, Master 1000 Roma, Montecarlo, Cincinnati y veinte títulos-, y Àlex Corretja -ATP Finals, Masters Roma e Indian Wells, medallista olímpico en dobles junto a Costa y 17 títulos.
Más allá de sus trofeos, su gran legado fue la unión y el espíritu de equipo que crearon en la Copa Davis. Esta generación se marcó el objetivo de conquistar la primera ensaladera para nuestro país y lo consiguió en el año 2000. Ellos pusieron la primera piedra y marcaron el camino.
De la pista al plató
Una lesión en su ojo izquierdo, del que se operó en 2005 y le dejó una visión limitada, le obligó a colgar la raqueta. Un nuevo mundo de posibilidades se abría ante él: entrenador de Andy Murray, capitán de la Copa Davis y, sobre todo, la televisión.
En la pista llegó a ser el número dos del mundo en 1999 pero donde se ha erigido en todo un número uno, desde que debutara en 2006, ha sido en los medios de comunicación por su espontaneidad, simpatía y naturalidad.
El segundo Maestro de nuestro tenis -ejemplo de deportividad, clase y tesón- es también un maestro de tenis.