Patrick Rafter

EL INVITADO INESPERADO

El australiano Patrick Rafter (28/12/1972, Mount Isa) era prácticamente un desconocido cuando conquistó el US Open de 1997. Nadie le esperaba y su victoria escoció al entonces número uno del mundo, Pete Sampras, y al también estadounidense, John McEnroe.

El 1 de enero de 1997, Pat Rafter era el 63 del mundo y había ganado previamente solo un torneo, tres años atrás en Manchester. Antes de aterrizar en Nueva York ese verano, en el que su vida iba a dar un giro de 180 grados, el australiano había sorprendido previamente en París al alcanzar las semifinales de Roland Garros, sin ser cabeza de serie y con un atractivo juego ofensivo de saque y volea constante.

El tenista aussie llevaba ya seis años en el circuito y tenía 24 cuando el 7 de septiembre de 1997 se impuso en la final del Us Open al británico Greg Rusedski en cuatro sets por 6-3, 6-2, 4-6 y 7-5, tras dejar en el camino a Agassi, campeón ahí tres años antes, y al número dos del mundo, Michael Chang.

Australia no tenía un campeón en Nueva York desde hacía más de dos décadas, John Newcombe. Pat apenas sabía andar por entonces pero su tenis honraba a un país y a un modo diferente de entender este deporte.

En Australia se convirtió en una celebridad; en Estados Unidos, no. John McEnroe dudó de sus cualidades y le definió como una «Maravilla de un solo Slam» aunque el ataque más virulento llegó por parte de Pete Sampras.

LA RIVALIDAD CON SAMPRAS

«Me molesta cada vez que le veo con el trofeo»

Pete Sampras, septiembre de 1997

Este ataque y falta de respeto del estadounidense resulta incomprensible, sobre todo, hacia un tenista como Rafter, querido en el vestuario, humilde y de un carácter extraordinario. Hasta el punto que donó la mitad de su premio como campeón a un hospital de Brisbane. Eso sí reconoció que Sampras no era ni de cerca su mejor compañero.

«No me tomaría una cerveza con Pete»

Patrick Rafter

La relación se agravó en el verano del 98. Sampras se había impuesto a Rafter en los ocho anteriores enfrentamientos- dominó el cara a cara global por 12 a 4- y no le sentó nada bien encadenar tres derrotas consecutivas contra el australiano. En la primera, en el Master 1000 de Cincinatti, ya explotó y al ser preguntado sobre cuál era la diferencia entre ambos, Sampras fue contundente: «Diez Grand Slam».

Unas semanas después volvieron a verse las caras en las semifinales del US Open y Rafter volvió a ganar. «Bueno, pues ya son nueve», afirmó, tras imponerse también en la final, a su compatriota Philippoussis por 6-3, 3-6, 6-2 y 6-0. Pat cometió solo 5 errores no forzados para conquistar el US Open por segunda vez y de paso tapar la boca a John McEnroe y mandar este mensaje a Pete Sampras.

«Prefiero ser como soy y disfrutar de mis dos únicos títulos, que tener nueve más a cambio de vivir eternamente con un grano en el culo»

Patrick Rafter

No lo decía por decir. Pat era un verso libre dentro del tenis. Era el séptimo de nueve hermanos y de niño, su madre le cosía cocodrilos en las camisetas mientras soñaba con comprarse algún día una casa propia gracias al tenis. Como profesional, dejó huella por su manera de afrontar la vida, su espíritu libre y destacó por su exquisita deportividad. Solo en este capítulo con Sampras se salió del guión.

RAFTER, EL BREVE

Su juego era un placer para los nostálgicos; en los noventa, un oasis en el desierto. En el circuito era único y en la red, sencillamente un espectáculo. Su servicio no era demoledor, ni mucho menos el más potente, pero le permitía subir a volear y en esa faceta sí fue uno de los más grandes de la historia. Su volea alta de revés era maravillosa, y sus reflejos y su capacidad para cubrir los espacios en la red, increíbles.

El 26 de julio de 1999 tocó techo y se convirtió en el número uno del mundo, eso sí el más efímero de la historia. La gloria de ser el mejor jugador de planeta le duró una única semana y perdió esa condición sin ni siquiera haber jugado un solo partido.

Más doloroso para el australiano resultaron las dos finales de Wimbledon consecutivas que perdió en 2000 y 2001, ante Pete Sampras y Goran Ivanisevic, respectivamente.

En 2002, decidió tomarse un año sabático alegando falta de motivación. Una muestra de cómo era su actitud ante la vida y de su honradez. Había perdido la ilusión y no estaba dispuesto a seguir jugando por dinero. En ese momento era el número siete del mundo, lo fácil era continuar pero no para Rafter. Su retirada se hizo oficial antes del Open de Australia del año siguiente:

«Voy a sentir arrepentimiento de no tener en mis vitrinas los trofeos de Wimbledon y la Copa Davis, dos sueños truncados; pero así es el deporte, se gana y se pierde!

Patrick Rafter, el 10 de enero de 2003

El legado de Rafter

  • Es uno de los tres únicos hombres, junto a Rod Laver y Stefan Edberg, en jugar semifinales o mejor en los cuatro Grand Slam en individuales y en dobles
  • En 1998- su mejor año y en el que conquistó seis de sus once títulos- fue el primero en completar el conocido como el American Slam (el US Open más los dos Master 1000). Algo que solo han podido igualar Andy Roddick en 2003 y Rafa Nadal en 2013
  • No perdió nunca frente a Roger Federer. Es de los pocos que puede presumir de tener un cara a cara favorable contra el Suizo: 0-3 -Roland Garros 1999, Miami y Halle en 2001- Pat se impuso en tres superficies distintas

Patrick Rafter fue el invitado inesperado en la fiesta del tenis, lo pasó en grande y se marchó en su momento álgido tras cinco años intensos que dejaron un gran vacío en la red.

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